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¿Cuántas veces debo comer al día?

16 junio 2017 - Jesús Sanchis y Lucía Redondo

 

Sin entrar a desgranar lo que dicen los últimos estudios científicos de máximo rigor, nos gustaría invitarte a reflexionar acerca de este tema. Partiendo siempre, para ello, de la premisa de que en el mundo de la alimentación, y en general de la salud, históricamente la salud económica de un@s poc@s empresarios, empresas y sectores, ha pesado mucho más que la salud de la población.

Vamos allá. Tú, que vendes lavadoras, ¿cada cuándo aconsejarías cambiar de lavadora, cada 3 o cada 5 años? Y tú, que vendes pastillas para el colesterol, ¿es mejor situar el límite en los 200 o en los 250? Es decir, ¿empezamos a recetar estatinas con 200 o con 250 de colesterol? Y tú, que formas parte o que defiendes los intereses de la industria láctea, ¿consideras que la leche y derivados deben considerarse alimentos insustituibles? ¿presionarás y patrocinarás a científicos, congresos, estudios, consensos científicos, etc., tanto como puedas para que así sea? ¿para que las recomendaciones sean de 2 a 4 raciones al día (como defienden “las máximas instituciones” en España), o para limitar su ingesta a un máximo de 1 a 2 raciones al día (cómo defiende la Escuela de Salud Pública de Harvard)?

Y tú, que vendes productos ultraprocesados: galletas, madalenas, cereales de desayuno, zumos de brick, pan bimbo y similares, lácteos desnatados y enriquecidos con vitaminas A, E y D (¡menuda tomadura de pelo!), cacao soluble en polvo, etc. Todos ellos productos que conforman la mayor parte de comestibles que niños y adultos toman en sus desayunos, meriendas o snacks, ¿qué prefieres que se recomiende: ¿hacer 5 comidas al día, en 2 o 3 de las cuales tus productos tienen casi asegurado un papel principal, o que lo dejemos en 3 comidas al día evitando “tentempiés”?

Por muy interesante y necesaria que sea la evidencia científica, que lo es y mucho, pocas cosas podrán sustituir el sentido común y la coherencia con nuestra evolución. No, casi con total seguridad, los seres humanos jamás hemos tenido que, obligatoriamente por imperativo de seres superiores todopoderosos: desayunar, hacer una media mañana, comer, merendar y cenar, y si se alarga un poco la noche, hacer un resopón (no vaya a ser que tengamos una hipoglucemia, se nos ralentice el metabolismo, o algo todavía peor). Por tu salud física, psíquica, social y económica, y la de tu familia; sé crítico y escéptico siempre, te lo digamos nosotros, o te lo diga un consenso de expertos en la materia X. Muy especialmente cuando detrás de los estudios y las recomendaciones esté en juego tantísimo dinero como en el caso de la alimentación y la farmacología.

Por cierto, lo que dicen las últimas investigaciones al respecto de cuántas veces comer al día, es que los resultados son “muy heterogéneos”, tan heterogéneos y dispares como lo es la población, sus hábitos y sus costumbres. Si en tus comidas “adicionales” a las tres más clásicas: desayuno, comida y cena, vas a escoger alimentos de verdad: frutos secos, fruta, algo de chocolate de calidad (85% de pureza o más), pan de calidad aceite de oliva virgen, kéfir o yogur de calidad (natural y punto, sin nada más añadido, ni calcio, ni vitaminas, ni azúcar, ni edulcorante; y mejor de cabra u oveja). Pues entonces, hazlo. Pero no lo hagas porque un día un conclave de expertos, subvencionados-presionados, decidió que por los tiempos de los tiempos, el ser humano comería 5 veces al día.

 

Este artículo fue escrito para el programa Bienvivir de la Cadena COPE Valencia. Puedes escuchar el podcast AQUÍ.

Lucía Redondo Cuevas

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