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Alimentación infantil y salud ósea

12 octubre 2018 - Lucía Redondo

 

A continuación encontrarás una revisión científica acerca del papel que juega la alimentación infantil en la salud ósea. Este artículo ha sido publicado en la revista "Child Science", y es el fruto del trabajo en equipo que he desarrollado junto a Jesús Sanchis (dietista-nutricionista, como yo), y la doctora Pilar Codoñer, médico y catedrática de pediatría.

 

La alimentación es uno de los factores modificables que contribuye a la formación del hueso durante la infancia y la adolescencia, un periodo crítico para prevenir la osteoporosis en la edad adulta. El calcio y la vitamina D parecen ser los nutrientes más importantes para un crecimiento óseo óptimo. Los requerimientos de ingesta de calcio son diferentes entre países y organizaciones; las recomendaciones son difíciles de determinar ya que otros factores dietéticos afectan directamente el metabolismo del calcio, como el consumo de sal y los niveles de vitamina D. Algunos científicos sugieren que los requerimientos de calcio están sobreestimados y que el aumento en la ingesta de lácteos no se traduce necesariamente en una mejor salud ósea en los adultos. Además, el calcio se puede obtener de otros alimentos como: las crucíferas (nabizas, grelos, col kale, brócoli y col repollo), endivias, semillas de sésamo, legumbres, almendras, bebidas vegetales enriquecidas con calcio y sardinas enlatadas. La vitamina D se puede obtener de los alimentos junto con una exposición solar adecuada, y si eso no es suficiente, se pueden usar suplementos de vitamina D. La dieta comprende una combinación compleja de nutrientes y alimentos, y el patrón ditético en niños y adolescentes juega un papel clave en la formación ósea. Es necesario un patrón dietético rico en hortalizas y frutas y pobre en alimentos ultra procesados ​​(que aportan grandes cantidades de azúcar y sal) para lograr una formación ósea óptima. Finalmente, la actividad física, particularmente las actividades que aplican fuerza, son incluso importantes que la propia alimentación para lograr una correcta formación ósea.

 

 

 

 

Lucía Redondo Cuevas

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